Dos años hace que desembarqué en Alemania por motivos laborales.
Dos años en los que he aprendido de todo (excepto el idioma, claro está).
Dos años en los que mi vida ha cambiado radicalemente (podríamos decir que se ha "multiplicado"... aunque eso es otro tema).
Dos años en los que he vivido en tres viviendas diferentes, dos ciudades alemanas, dos estados distintos. Ciudades tan lejanas entre sí como lo serían Madrid y Málaga o Bacelona y La Coruña, por mucho que en nuestra mente castiza tratemos de meter en un mismo saco cualquier alemán, sea de Dormund, de Frankfurt, de Munich o de Berlín. Al menos eso pensaba yo antes de empaparme de cultura germana.
En todo este tiempo he ido asimilado situaciones variopintas que jamás me habría imaginado ver en Madrid. Y por algún motivo, seguramente por mi estúpido afán de simplificar el mundo, pienso que el día que salga a la calle y todo me resulte normal será el día en que haya completado mi Germanización. De ahí este Blog. Un Blog con "fin", el final será cuando no encuentre que añadir al blog, cuando me haya Germanizado, Alemanizado, Duseldorifado o Frankfurtizado. Ese día será el día que tenga que volver a Madrid y descubrir aquellas rarezas madrileñas que no encontraría jamás en Alemania. Para volver a Madridizarme. Claro que también puede que llegue el día en que tenga que viajar a otro lugar y dejar a medias el proceso. O simplemente que me aburra del Blog y lo olvide... Pensándolo lo bien, eso es lo más probable.

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